Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Más de un 30% de la fuerza de trabajo local se emplea en puestos laborales sin amparo legal o institucional y por ende, carece de acceso a prestaciones sociales de algún tipo. A nivel nacional no obstante, y pese a la precariedad existente, este sector ha sido el principal motor para un paulatino descenso del desempleo en el país.

Faltan algunos días para que el Instituto Nacional de Estadísticas de a conocer su última encuesta de empleo del año 2020.

Si todo va como han mostrado las últimas mediciones, en la próxima encuesta laboral debería volver a registrarse un descenso de las cifras de desocupación, tanto a nivel nacional como regional.

En efecto, a nivel local, un 13,2% marcó la tasa de desocupación en la Región de Coquimbo, durante el último trimestre móvil agosto-octubre según el INE, números positivos si se considera que éste correspondió a la tercera baja consecutiva del desempleo en la región, el cual se aleja de los meses más duros (mayo-julio) donde el índice alcanzó un 16,1%.

Sin embargo, la baja en la tasa de cesantía mostró una cara algo menos amable y que de hecho, va en línea de lo que por estos días, se puede observar en la calle: el aumento de la informalidad. 

En efecto, las cifras a nivel nacional, han mostrado una paulatina recuperación del mercado del trabajo, el que ya ha alcanzado los niveles existentes antes del inicio de la pandemia de coronavirus. Sin embargo, esta “recuperación”, ha sido generada por el aumento del empleo informal. 

Una radiografía

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el trimestre agosto-octubre se generaron 594.466 puestos de trabajo a nivel país. De ese número, un 68% correspondió a puestos informales. 

De hecho, tal como se mencionaba anteriormente, basta con recorrer las calles de las ciudades de la región y del país, para observar el explosivo aumento de puestos de venta ambulante, a lo que se suman por lo demás, una serie de emprendimientos, cuyo principal canal de publicidad y comercialización son las redes sociales.  

En ese sentido, y producto de la pandemia, estas opciones han sido las únicas alternativas para miles de personas y microemprendedores para asegurar un sustento en medio de una pandemia que ha golpeado con dureza a la economía. 

Así en el último trimestre móvil, la tasa de informalidad laboral en la Región de Coquimbo alcanzó un 32,9%, número que si bien, marcó un descenso de 2,1 puntos porcentuales en doce meses, se situó ampliamente por encima del promedio nacional (25,1%). 

Ahora, respecto a los emprendimientos en sí, la Encuesta de Microemprendimiento del año 2019 elaborada por el INE, señaló que de las 99 mil personas que decidieron emprender ese año en la Región de Coquimbo, el 60,5% correspondió a informales, es decir, sin inscripción ante el Servicio de Impuestos Internos -y por tanto, sin sistema contable que les permitiera separar los gastos del negocio de los del hogar. Dividido por sexos además, el fenómeno de la informalidad afecta más a las mujeres (62,9%) que a los hombres (58,7%).

Esto se explica porque la gran mayoría de estas pymes surgen en un contexto de necesidad y crisis como la que se vive hoy, en donde el grupo familiar requiere de manera urgente contar con ingresos para cubrir sus necesidades, aún a costa de no poder acceder a una serie de prestaciones sociales que se obtienen con un empleo formal. 

Medidas de mitigación

Consultado al respecto, el seremi del Trabajo, Matías Villalobos señaló que los esfuerzos del gobierno “siempre están enfocados a la creación de puestos de trabajos de calidad, con acceso a seguridad social que permita garantizar ingresos a los trabajadores”.

“Sin embargo”, aseguró, “la informalidad es una realidad que no podemos ocultar y tener en consideración que no son sólo números, sino que son familias, trabajadores que buscan ingresar al mundo laboral con un empleo asalariado”.

En ese sentido, la autoridad destacó las acciones que desde el ejecutivo se ha aplicado para tratar de combatir la informalidad laboral, “apuntando a crear nuevos puestos de trabajos entregando beneficios que incentivan la contratación de personas, como el Subsidio al Empleo, y que va más allá considerando un estímulo para propiciar la contratación de jóvenes, mujeres y personas con discapacidad, que son justamente quienes más dificultades tienen para ingresar al mercado laboral formal”, explicó. 

 

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