Me tocó estar en una mesa de un congreso internacional de comunicaciones enfocado en las noticias y los aparatos móviles: tanto celulares como nuevos dispositivos como relojes. Estoy por publicar un libro sobre la historia del internet donde el capítulo chileno termina mostrando que lo móvil sigue siendo una asignatura pendiente para nuestra prensa. Los diarios más importantes del país han  evolucionado  hacia  propuestas  de  variable  calidad  de un  diseño digital llamado “responsive”  que se acomoda a los distintos tamaños  de  pantalla,  pero todavía no  existe  un diario una  oferta  similar a la de otros países en  el mundo  de  las  aplicaciones. 
Supe que en el 2012 la Asociación  Nacional  de la Prensa obtuvo  en  el  año  2012 financiamiento  estatal  para  un  proyecto  de  kiosco digital pero no se ha sabido mucho de su concreción. Esta semana The New York Times, que empezó a cobrar los contenidos digitales en el 2012, anunció que ya tiene 1 millón de suscriptores digitales. El diario que se demoró 100 años en conseguir vender 1 millón de ejemplares en papel en 1985, ahora en 4 años consiguió ese número en lo digital, haciendo una radical apuesta por lo móvil. Esta semana en CNN presentaron el caso como el pasar del diario de registro a la aplicación de registro.
La  experiencia  internacional  reciente refuerza la percepción de los profesionales, tanto de las agencias como de los medios, de que el futuro digital no tiene un espacio para ellos no al menos en el número y en la calidad profesional  a la que aspiran y que necesitan nuestros medios de comunicación. Sería lógico  asumir,  en la línea  de las recomendaciones del informe The Story so Far, de la Universidad de Columbia que las  estrategias futuras sostenibles que nos permitan mantener en el tiempo redacciones robustas pasan por el registro de los visitantes y algún tipo de cobro diferenciado  en torno ciertos contenidos,  como  a  experiencias  de  lecturas  premium, en especial al desarrollo  de aplicaciones para las nuevas pantallas táctiles que, al menos, entreguen una experiencia de  lectura  equivalente  a  la  de  los  medios  impresos,  enriquecida  con  la  interactividad  y  la  participación en las redes sociales, propias de estos espacios”.

Autor

Imagen de Eduardo Arriagada

Soy profesor adjunto en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica donde trabajo desde hace 25 años. Llevo años en Twitter como @earriagada, también junto ideas en un Tumblr que ahora llamo "Oteando el #Tsunami Digital" para apoyar el lanzamiento de mi nuevo libro.

Mantengo revistas en Flipboard y comparto contenidos en Storify y Slideshare. Tengo un espacio en Facebook y mi CV en Adademia.edu.

Disclosure: Escribo habitualmente en los diarios El Día de La Serena y El Mundo de Madrid. También en Expansión (MX).

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