Un humorista norteamericano escribió una vez que su país no necesita un presidente. Lo explicó así: Roosevelt demostró que una víctima de parálisis infantil podía ser presidente. Eisenhower probó que un militar puede desempeñarse dignamente en la Casa Blanca. Lo mismo Reagan: un actor puede ser presidente. Kennedy confirmó que puede serlo un intelectual mujeriego. La excepción: Gerald Ford. Demostró que Estados Unidos funciona mejor sin presidente.  En Estados Unidos se han popularizado algunas recomendaciones que pretenden dibujar el perfil de un presidente ideal. La más famosa la hizo Peter F. Drucker, economista austriaco, “padre del management moderno” según sus admiradores. En The Wall Street Journal señaló: “Es difícil imaginar un grupo más diverso que los predecesores de Bill Clinton, en capacidades, personalidades, valores, estilos y logros. Pero incluso los más débiles de ellos tuvieron una eficacia considerable en la medida que observaron seis reglas de administración. E incluso los más poderosos perdieron eficacia en cuanto violaron estas reglas”.Drucker sostiene que el presidente debe empezar por preguntar: ¿Qué hay que hacer? “No debe hacer lo que obstinadamente quiere hacer, aun cuando fuera el punto central de su campaña”.Luego agrega: “Concentrarse, no diversificarse”.  “Jamás apueste por algo seguro”. Lo que acaba de ocurrir con Theresa May sólo confirma el riesgo de jugarse por lo que parece seguro. “Un presidente eficaz no micro-administra”. “Un presidente no tiene amigos en el gobierno”.¿La última regla? “Es el consejo que Harry Truman le dio a John F.  Kennedy cuando recién había sido elegido: ‘Una vez que fuiste elegido, deja de hacer campaña’”.Trasladar estas recomendaciones a nuestra realidad no es difícil. Lo importante es sacar provecho de las lecciones de la historia, en el caso chileno desde el director supremo de hace 200 años hasta nuestros días. Y, lo más importante, no navegar por las mismas aguas de Donald Trump, que enfrenta cada día mares más procelosos. 

Autor

Imagen de Abraham Santibáñez Martínez

Secretario General del Instituto de Chile. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua.Premio Nacional de Periodismo 2015

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