Existe una mala práctica entre Inmobiliarias y sus primeras Administraciones designadas unilateralmente, quienes se encargan de ocultar los defectos de construcción y las malas decisiones por reducir costos del proyecto, minimizando los riesgos y efectos que al mediano plazo tendrán dichas desviaciones sobre los Copropietarios y Residentes, perjudicando la satisfacción futura de la Comunidad.

Así, la promesa de una mejor vida puede transformarse en un dolor de cabeza, pues dichas “Administraciones Provisorias” son dispuestas por las propias Inmobiliarias para su propio beneficio empresarial. El objetivo principal es vender una imagen y no Administrar correctamente los recintos.

Las familias hacen un gran esfuerzo consiguiendo créditos que les mantendrán endeudados por 20 a 25 años, casi la mitad de su vida laboral activa (rango 18 y 65 años). Como parte de su estrategia comercial, las inmobiliarias transmiten asesoría y acompañamiento a sus clientes, prometiéndoles que no tendrán preocupaciones.

En la práctica, mediante sus Administraciones provisorias aseguran que todo se encuentre aparentemente bajo control y nadie pueda detectar las fallas o tenga la opción de investigar y reclamar por desviaciones a lo prometido, durante el primer año, o inclusive el segundo. Este es un tiempo suficiente para caducar algunas garantías del proyecto y no responsabilizarse por los daños. Se aprovecha además la condición novata de los copropietarios, quienes demoran un tiempo en entender cómo funcionan las gestiones económicas, logísticas y estructurales, teniendo muy pocas herramientas para intervenir en el plan de dominio entre las Inmobiliarias y sus Administraciones.

Debemos acabar con esta mala práctica. La invitación es a organizarnos como Condominios, generando redes constructivas de apoyo y soporte, erradicando las malas prácticas y posicionando la calidad de vida de nuestras Comunidades como el objetivo primordial.

Cristóbal Trigo Gálvez

Ingeniero Civil Industrial

Presidente Junta Directiva Condominio Portal de Pinamar

Otras columnas de este autor

 

 

 

X