Ronald Trump no inventó el Ku Klux Klan. Tampoco el neonazismo ni el antisemitismo. Pero, con su desprecio a las minorías raciales, ha alentado el odio contra los negros, los judíos y los inmigrantes.Luego del choque entre los “supremacistas” y los defensores de los derechos humanos, en Charlottesville, Trump justificó a los atacantes. Según resumió The New York Times, “nunca había llegado al nivel como lo hizo durante una conferencia de prensa en la que despotricó y aseveró que los activistas de una presunta ultraizquierda eran igual de responsables por la violencia que los manifestantes que marcharon con swásticas, banderas del ejército confederado, carteles antisemitas y afiches de Trump y del vicepresidente Mike Pence”.La situación se convirtió en un nuevo capítulo de la Guerra de Secesión, librada hace más de un siglo y medio. Por la manera como se ha ido enturbiando la atmósfera, parece que no será el último enfrentamiento. Por cierto, la paz no es tal. Tras el cese formal de las hostilidades en 1865, la guerra no ha cesado. Pese a las represalias del norte, los sudistas mantuvieron vigente por años la segregación racial. Solo un siglo después de la guerra se resignaron a aceptar el fin de la segregación en los establecimientos educacionales y la prohibición de los matrimonios mixtos.El renovado fanatismo de los sureños, perdedores en el conflicto frente a los estados del norte que querían el fin de la esclavitud, se ha centrado en la cerrada defensa de sus símbolos. La justificación de Trump es patética: en Twitter argumentó que “es triste ver la historia y la cultura de nuestro gran país siendo destrozadas con la eliminación de nuestras hermosas estatuas y monumentos”, Durante años, se impuso un recuerdo idealizado, la nostalgia de los buenos tiempos descritos en Lo que el viento se llevó. Pero ahora, envalentonada por el triunfo de Trump, ha surgido una generación que quisiera volver a sangre y fuego a esos ignominiosos tiempos. 

Autor

Imagen de Abraham Santibáñez Martínez

Secretario General del Instituto de Chile. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua.Premio Nacional de Periodismo 2015

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