• El domingo el presidente Sebastián Piñera anunció el plan de protección a la clase media que contempla cuatro medidas para mitigar los efectos económicos producto de la pandemia.
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Lautaro Carmona
Francisco Eguiguren contó que las cuatro medidas fueron sugeridas por la bancada del partido y lo valoran, pero cree que es un primer piso que se debe fortalecer. Por su parte, Daniel Núñez dice que el anuncio se tiene que abordar con cautela porque generará expectativas y que “siempre hay una letra chica”.

Continúan las reacciones por el plan de apoyo a la clase media, anunciado por el gobierno, para enfrentar la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus.

La iniciativa incluye al menos cuatro medidas; préstamo solidario del Estado, postergación del pago de dividendos de créditos hipotecarios con garantía estatal, ampliación del subsidio de arriendo y del Crédito para la Educación Superior.

El diputado de Renovación Nacional, Francisco Eguiguren, contó que las cuatro propuestas fueron sugeridas por la bancada del partido y lo valoran porque va a la “vena de la clase media”, sin embargo, cree que es un primer piso que se debe fortalecer.

“Antes estábamos en el piso -2 y ahora estamos en el -1, lo valoramos pero hay que hacer algunas correcciones. Por ejemplo no puede ser que para el crédito hipotecario se exija  no tener una mora de 29 días, hoy día no hay nadie que no esté en 60 o en 90 días de mora”, analizó.

Son este tipo de detalles los que a juicio del diputado oficialista se deben revisar “a la brevedad” para no caer en una propuesta con letra muerta, además, asegura que se deben ir incorporando beneficios al sector del turismo y del comercio que no están recibiendo ingresos y en ese caso pensar en transferencias directas.

En esa misma línea, su par del PC, Daniel Núñez, indicó que la clase media es el sector más postergado de las ayudas estatales y que hay una “extrema” focalización y lo ejemplifica en la discusión que hubo en el Congreso en torno al Ingreso Familiar de Emergencia “donde hubo mucha letra chica”.

“El crédito Covid y la ampliación del CAE sigue la lógica del endeudamiento, Chile tiene el endeudamiento privado más alto y aquí la apuesta es solo eso. Hay algo que estamos acostumbrados a ver y es la letra chica y se generan altas expectativas, pero después dicen que la gente no cumple con los condiciones que fijan”, detalló.

Otras propuestas

Núñez insiste que debe haber cautela por las altas expectativas que se pueden dar en el sector y que el gobierno no puede cerrarse a otras medidas. De hecho, cuenta que hace una semana le dijo al ministro Ignacio Briones que se tiene que abrir un nuevo periodo de postulación para la gratuidad, ya que hay familias que en enero-cuando postularon los estudiantes- podían pagar los aranceles asociados, pero que hoy tienen otras condiciones económicas.

“El gobierno se cerró a esa posibilidad y no quiso que ni un joven más tuviera gratuidad, sólo CAE y eso es inexplicable”, reflexionó.

Por su parte, Eguiguren plantea la necesidad de un subsidio directo para aquellos sectores que están “con candados cerrados”  y que no tienen capacidad para asumir una nueva deuda.

“Podría ser una ayuda de unos 2 o 3 meses para que puedan salir de este difícil momento y cuando estén más estables apalancar con un crédito de esa naturaleza, creo que esto es fundamental para transformar estas cuatro medidas que son buenas en extraordinarias”, agregó.

Si bien ambos diputados apuntan hacia beneficios distintos, coinciden que el plan anunciado el domingo por el mandatario requiere una revisión para corregir o complementar ciertos puntos. Aunque la distancia la toma el PC al decir que no cree en el costo que significará el plan.

“Cuando me dicen que esto costará 1.500 millones de dólares, yo digo que no creo. Se anunció un fondo de 6 mil millones de dólares y hasta acá esa plata no aparece en ninguna parte, hay anuncios rimbombantes que después no se materializan”, precisó Núñez.

¿Consenso?

Frente a otro de los temas que se ha visualizado como alternativa para mitigar la crisis económica que están viviendo algunas familias chilenas, retirar el 10% de los fondos de las AFP, Núñez asegura que aquellas personas que teniendo la necesidad de postular a un beneficio del gobierno, pero que se ve bloqueada por los requisitos  preferiría retirar parte de su pensión.

“Es una plata que sería inmediata, que podría gastar con más libertad. Yo siento que es mucho más razonable y justo, sabemos que tiene que haber un tope, y me parece que frente a ayudas que no llegan y que endeudarse también es una presión, esta es una alternativa”, cerró.

El tema no deja de ser motivo de diferencias, pero el diputado oficialista confiesa que no es bueno “cerrarse” aunque deja claro  que ningún extremo es bueno porque se tiene que resguardar la jubilación futura.

“Nosotros como RN hemos propuesto algunos caminos, uno sería el retiro de fondos por parte de aquellos enfermos terminales, para ellos el valor de la vida y de la salud es muy superior al de la jubilación y necesitan ahora esa ayuda”, contó.

La segunda opción –dice Eguiguren- podría ser recurrir a los fondos APV porque hay una “clase media postergada que necesita ayuda y creo que es factible estudiar el retiro de los fondos. Yo digo no a los extremos de retirar la totalidad, pero sí al camino intermedio”, agregó.

 

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