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Alejandro Pizarro
Con tranquilidad se acercaron miles de personas hasta los 47 puntos de inoculación en la Región de Coquimbo, con la certeza de que están protegiéndose a sí mismos y a sus familias. Según la autoridad regional, se espera llegar a un total de 27 mil adultos mayores, que invitaron a sus pares a inmunizarse, ya que sostienen es absolutamente necesario.

Fue un nuevo paso para llegar a la verdad. Pese a que todavía no hay responsables hasta que el tribunal resuelva lo contrario luego de un juicio, con la detención y posterior formalización de Mirta Ardiles, madre de Melissa Chávez (12), por los delitos de parricidio e incendio, se enciende una luz en el camino para hacer justicia tras el brutal asesinato de la menor. Por lo pronto, en una audiencia que se extendió por más de tres horas, se decretó la prisión preventiva para la imputada luego que el Ministerio Público mostrara pruebas que, hasta ahora, dejan pocas dudas respecto a la participación de la mujer en el crimen que terminó con la vida de su propia hija.

El día más macabro

Tras el incendio del 26 de noviembre en el sector de Villa Talinay, la Cantera (Coquimbo), las dudas surgieron de inmediato. Sobre todo, luego que se diera a conocer que al interior de la casa siniestrada se encontraba la menor, aparentemente sola, lo que, al ser conocido por Bomberos, éstos ingresaron de inmediato para dar con ella, y se encontraron con la macabra escena: la niña estaba en el segundo nivel de un camarote, en la habitación del segundo piso, con graves heridas las que le provocaron la muerte.

En ese momento todo era incierto, al menos para la opinión pública. De hecho, se dijo que se trataba de un fallecimiento por asfixia. Pero más tarde, el 1 de diciembre, la fiscal Yocelyn Weisser, informó que existía intervención de terceros en el hecho, iniciando así una investigación por homicidio.

Giros inesperados

En su casa, en la Parte Alta de Coquimbo, donde había vivido previamente la familia de Melissa, constituida por su hermano menor, su madre, Mirta y el padrastro, Luis Santander, éstos últimos recibieron a la prensa el día 3 de diciembre, en una entrevista que sembraría más dudas en la comunidad, y el relato sería totalmente desestimado en la audiencia de formalización del día de ayer. De acuerdo a las pruebas, al menos la madre mintió fríamente frente a las cámaras. Frases como: “Ella era como mi madre, y yo su hija”, “Yo me imagino que esa persona (el homicida) estaba ahí cuando le hablé en la mañana”, o “son mis hijas, son mi vida, yo las parí, y las he sacado adelante”, intentaron generar empatía, pero, sus intenciones se derrumbaron rápidamente.

Pese a que su testimonio, en ese entonces, detallado y pormenorizado, daba cuenta de que Mirta no estaba en la casa cuando tuvo lugar el incendio y la muerte de su hija, las pruebas dirían lo contrario, según el magistrado Diego Rubí, aunque, evidentemente, todo debe confirmarse tras la investigación ahora formalizada.

Al día después de dar aquella entrevista, alegar inocencia y exigir justicia, se conoció que tanto Luis como Mirta estaban siendo indagados en calidad de imputados, algo que caló hondo en la comunidad, ya que en ese momento se les habían incautado sus teléfonos celulares, y se solicitaron diligencias dirigidas específicamente a ellos. Ya no eran vistos como víctimas. De hecho, comenzaron a buscar un abogado, en una primera instancia para querellarse, algo que el Ministerio Público no permitió, ya que se podía dar el escenario de que pasaran a ser formalizados, lo que finalmente ocurrió con la madre.

Incredulidad y sorpresa

El apoyo para Mirta Ardiles era transversal tanto en su familia directa, como en la familia paterna de Melissa, y, de hecho, todavía existe la sensación de esperanza de que todo se trate de un error y que la mujer no sea la culpable del peor de los crímenes que establece nuestra legislación, arriesgando presidio perpetuo calificado, aun cuando esa expectativa se va diluyendo, tras escuchar el crudo relato del fiscal respecto a los hechos.

Ni siquiera habían dejado de confiar en la madre de la niña, luego de saber que existía una denuncia por abuso sexual por parte del padrastro hacia la pequeña, el que finalmente se archivó, volviendo Mirta a establecerse como pareja con Luis Santander. En algo que también se dio a conocer a través de nuestro medio en su momento.

Nadie se esperaba que el día martes pasadas las 12:00 horas, personal de la Brigada de Homicidios de la PDI llegara hasta la casa de la mujer, con una orden de detención, que culminó con la audiencia de formalización y con Mirta en el recinto penitenciario de Huachalalume.

Pruebas irrefutables

Por lo pronto, las pruebas que presentó la fiscalía resultan irrefutables, a criterio del juez Diego Rubí del tribunal de Garantía de Coquimbo. Pese a que el control de detención estaba programado para las 11:30 de la mañana, se reprogramó para las 16:00 horas, y participaron, además del Ministerio Público, la Defensoría de la Niñez, la abogada María José Duarte, del PAV (Programa de Apoyo a Víctimas) de la Subsecretaría de Prevención del Delito, y el abogado defensor, Nicolás Pavez.

El retraso se produjo debido a que el Ministerio Público no hizo llegar las carpetas oportunamente a los intervinientes, fundamentalmente al defensor, quien sólo tuvo horas para revisar los antecedentes y no pudo preparar una adecuada defensa. No obstante, las pericias fueron contundentes.

Fue el Fiscal Regional, Adrián Vega el que comenzó la exposición, narrando los hechos que lograron concluir durante una investigación que se extendió por cerca de dos meses y medio. Según el persecutor, todo ocurrió entre las 10:30 y las 11:17 horas del 26 de noviembre. En ese momento, contrariando lo que había expuesto la imputada inicialmente, se estableció que ella, premunida de un cuchillo, se dirigió hasta la habitación de Melissa, ubicada en el segundo piso de la casa. La menor de 12 años se encontraba en la litera superior, cuando, por motivos que aún se investigan, le propinó 11 estocadas en distintas partes del cuerpo, dos de las cuales ingresaron a la cavidad craneal, “fracturando cráneo y lesionando encéfalo” lo que provocó una hemorragia y lesiones graves causando la muerte de la pequeña, la que no fue inmediata, agonizando durante aproximadamente una hora. En ese intertanto, Ardiles, luego de haber atacado a su hija inició un incendio, prendiendo fuego al colchón inferior del camarote en el que se encontraba la víctima, ocasionando que se consumiera parte del mobiliario. Luego de ello, la imputada se retiró del lugar.

El sustento

Pero, ¿cómo lograron sustentar esta tesis? La fiscal Yocelyn Weisser, en primer término, se refirió al padrastro de Melissa, Luis Santander, y las razones por las que no había sido objeto de detención, ni formalización, ya que su relato, de acuerdo a las diligencias efectuadas, sí era coincidente con la dinámica cronológica que estableció el Ministerio Público. Según expuso la persecutora, tal como el padrastro señaló en su momento, el día de los trágicos hechos, efectivamente se levantó y salió de su casa junto al hijo menor a las 10:29 minutos, para ir al centro de Coquimbo, donde está el colegio del pequeño, lugar en el que iba a inocularse. Posteriormente, retorna cuando la emergencia estaba en curso, dándose cuenta de lo que estaba ocurriendo, momento en el que llama a Mirta para avisarle. Todo ello, se puede corroborar en base a la evidencia de las cámaras cercanas, y al relato de testigos.

Con Mirta no ocurrió lo mismo. La mujer, no pudo sustentar su coartada, y la evidencia en su contra fue demasiada. Primero, lo científico, que determina que habría sido ella la que propinó las puñaladas a la niña con tal nivel de fuerza que le rompió el cráneo. De acuerdo a lo expuesto por Weisser, en el sitio del suceso se logró levantar evidencia, entre la que estaba un cuchillo, totalmente limpio en la cocina de la casa, ésta sería el arma homicida. ¿Por qué no tenía ni una gota de sangre? Resulta que Ardiles, según la tesis de la Fiscalía, en un acto que denota premeditación, se encargó de lavar el utensilio doméstico antes de salir del domicilio.

Sin embargo, tras el análisis científico, se logró determinar que las heridas en el cuerpo de Melissa eran concordantes con el tamaño del arma, y, además, se estableció que existían restos biológicos en el mango que correspondían al ADN de la presunta homicida, mientras que en la parte filosa estaban los rastros genéticos de la víctima asesinada.

En el análisis de las lesiones en el cuerpo, de las 11 estocadas, dos fueron las letales, en la zona de la cabeza, según arrojó el informe de la autopsia. Había dos heridas que, según los peritos expertos daban cuenta de que existió una suerte de intento de defensa por parte de Melissa, esto, porque las lesiones que presentaba en sus extremidades, eran “heridas de defensa”, es decir, batalló por su vida contra su propia madre, aunque de poco le sirvió, ya que la dejó agonizante en el segundo nivel del camarote, según estableció la Fiscalía. Luego de dejarla allí, prendió el fuego y se retiró cuando Melissa todavía se encontraba con vida.

Cronología de lo ocurrido

El fiscal Vega se encargó del relato cronológico, que también echa por tierra la tesis de Mirta Ardiles. Este posicionamiento en el tiempo y el espacio se efectuó en base a testimonios, pero sobre todo en evidencia de imágenes que dan cuenta de los movimientos realizados por la madre de Melissa, quien, de acuerdo a estas conclusiones, se encontraba sola con la menor en la vivienda cuando fue asesinada, y no fuera de su casa yendo al dentista como había referido.

Es a las 10:29, del 26 de noviembre cuando el padrastro sale del domicilio junto al pequeño, lo que sí se pudo corroborar. Luego, se desencadenan los acontecimientos que culminan con el deceso de la niña de 13 años, entre las 10:30 y las 11:13. En este horario, la madre abandona la casa, donde, se presume, previamente cometió el parricidio. El video muestra que su salida es con extrema calma, como si nada ocurriera. Previamente, efectivamente se había contactado con su dentista, a las 10:43, y de ello dan cuenta mensajes que intercambió con este laboratorista dental de Tierras Blancas, a quién supuestamente iría a ver.

Luego, cuando eran las 11:17, concurre a una caja vecina, donde retira de su cuenta el monto de 50 mil pesos. Un minuto más tarde, aborda un DiDi (aplicación para el transporte) y extrañamente no se dirige hasta Tierras Blancas, sino que, a otro lugar de la conurbación, en algo que todavía se investiga. A las 11:21, aparecen los primeros indicios del incendio, y los vecinos se percatan que está saliendo humo desde la casa de Melissa, un tiempo que, de acuerdo a los peritajes de expertos, es coincidente con el momento en que la mujer abandona la casa. Se supone, que para que el humo llegara a esos niveles, el incendio debió haberse iniciado al menos 30 minutos antes, lo que establece que Mirta estaba en la vivienda cuando comenzó el siniestro.

En los videos se ve cómo los vecinos están desesperados. Intentan ingresar, y de hecho lo logran, por la parte de atrás de la casa para abrir los accesos, y a las 11:27 se produce la alerta a Carabineros quienes llegan al lugar, momentos después también arribaría personal de Bomberos, a las 11:41. En ese intertanto es que el padrastro de Melissa también retorna junto a su hijo alertando que la pequeña se encontraba sola en el domicilio, esto, lo sabía porque previamente llamó a Mirta para decirle lo que estaba ocurriendo, y ella le manifestó que no se encontraba en la casa ya que había ido sola al dentista.

Regresó recién a las 12:02, cuando la situación ya estaba controlada y luego de haber estado cerca de 45 minutos fuera. Según testigos, la vieron muy calmada, a diferencia del padrastro que, al menos en un principio se mostró mucho más nervioso, y de hecho perdió el control, tanto así, que Carabineros tuvo que reducirlo para que se tranquilizara.

Frente a todos estos antecedentes, la formalización se hacía cada vez más probable, más aún, por el poco tiempo para analizar las pruebas que tuvo la defensa, sin rango de acción para preparar una alegación.

Momento de resoluciones

Los demás querellantes adhirieron a la prueba presentada por la Fiscalía, y cuando llegó el turno de intervenir por parte del defensor, Nicolás Pavez, fundamentalmente manifestó su molestia respecto a la indefensión en la que habría quedado expuesta su representada al no conocer él, los antecedentes de la causa con un tiempo mayor. A su vez, expresó que el Ministerio Público había focalizado todos sus dardos sólo en una dirección y no había apuntado al tercer sospechoso, el vecino de Melissa Chávez, quien solía “merodearla” y que había estado caminando por los techos del domicilio minutos antes. De igual forma, desestimó las aproximaciones horarias realizadas por la Fiscalía, aludiendo a que no eran exactas.

Sin embargo, el juez fue implacable. Tras darle la oportunidad de hablar, o de hacer uso de su derecho a guardar silencio, la imputada prefirió no manifestarse. Luego de ello, el magistrado Diego Rubí, resolvió legitimar las pruebas presentadas ya que le parecieron del todo convincentes, y, además, valoró las pericias científicas. Del mismo modo, sostuvo que el crimen que estaba presenciando era uno de los más terribles en los que le había tocado trabajar alguna vez, y estimó que la señora Mirta Ardiles era un peligro para la seguridad de la sociedad. Frente a ello, decretó prisión preventiva, por lo que la imputada deberá permanecer en el recinto penitenciario de Huachalalume, durante los 180 días que dure la investigación. “Lo que nos ha tocado ver, la cabeza cercana a la almohada, llena de sangre, la cara pegada a la pared, heridas profundas, y además con la niña intentando defenderse, sin tener ninguna posibilidad, es algo que sitúa este hecho dentro de los más graves que pueden existir. La última imagen que se llevó Melissa fue la de su madre asesinándola”, manifestó el magistrado, dando por concluida la formalización. Lo que viene ahora, será determinar si existen más involucrados, y el móvil que pudo haber tenido, Mirta Ardiles, en el caso de que finalmente se compruebe que es culpable del brutal crimen.

Reacciones

Tras la audiencia, el Fiscal regional Adrián Vega, quien estuvo en la formalización, enfatizó en la gravedad de los delitos. “Se trata de los más graves que contempla nuestra legislación y para muchos de los que trabajamos acá, es uno de los más graves que nos ha tocado ver porque se afectó la vida de una niña de 12 años, por su madre, y luego se provocó un incendio, con la intención seguramente de borrar evidencia”, manifestó.

Puso el acento en los 7 minutos, tiempo que transcurre entre que la mujer sale del domicilio y comienza a salir el humo de la casa. “La pericia química de la PDI, pudo determinar que ese incendio se había provocado a lo más 30 minutos antes, de esa declaratoria de humo, por lo tanto, la imputada estaba al interior del domicilio”, expresó el persecutor jefe.

 

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