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Las jornadas de inoculación en la región han dejado mensajes claros y emotivos, y las personas mayores, los más vulnerables ante la pandemia del coronavirus, han demostrado confianza en el proceso y ganas de seguir pese a la adversidad.

Como positivo y sin mayores complicaciones ha sido calificado el proceso de vacunación en la Región de Coquimbo. Las cifras preliminares de algunos municipios dan cuenta de una “alta” participación y un creciente interés por acceder a la inoculación.

Este hito en el combate contra la pandemia del coronavirus no ha estado exento de críticas. A nivel nacional se han registrado aglomeraciones y los grupos contemplados en el calendario acusan falta de información clara.

En el plano local, ambas jornadas se han desarrollado y avanzado conforme a las estimaciones, aunque las vacunaciones domiciliarias son las que más dudas han generado en la población mayor, ya que muchos de ellos no saben cómo agendar una visita.

Al margen de eso, la esperanza se cruza con algunas historias de vecinos y vecinas que merecen ser destacadas y retratadas, ya que han sido ellos, las personas mayores, quienes se han visto más afectados por la emergencia sanitaria.

El desafío de las grandes urbes

En la comuna de La Serena, el Ministerio de Salud (Minsal) habilitó 16 puntos de vacunación y según cifras del  Departamento de Salud de la Corporación Municipal Gabriel González Videla, en la primera jornada se inocularon 839 personas mayores a 85 años.

Uno de ellos fue el histórico Rubén “cachorro” Esquivel, de 90 años, excapitán de Club Deportes La Serena en 1955, quien mientras esperaba su turno contó que junto a su señora han estado confinados desde el 15 de marzo del año pasado.

“Fui capitán en dos periodos luego que se formó CDLS”, recordó de su pasado futbolístico.

Respecto al desarrollo y al estado de salud de los voluntarios tras la inoculación, la doctora Lorena Casarín, jefa del Departamento de Salud, detalló que se han hecho las coordinaciones para que el proceso sea “lo más expedito” posible.

“Tenemos una cantidad importante de personas vacunadas”, comentó. Sobre las eventuales reacciones adversas, Casarín precisó que hasta la fecha no ha “ocurrido nada en el corto plazo” y que tras la inmunización hay un periodo de 30 minutos de observación. “No ha habido ninguna reacción alérgica”, añadió. 

En la vecina comuna de Coquimbo, el número de vacunados es menor, el miércoles se inocularon a 760 personas, 529 son adultos mayores quienes de manera voluntaria y responsable se acercaron a uno de los diez centros habilitados.

Los lugares que concentraron la mayor demanda fueron el Techado Municipal de Coquimbo con 172 personas, luego el Cesfam Tongoy con 107 y en tercer lugar el Cesfam El Sauce con 54.

El alcalde Marcelo Pereira contó que uno de los recintos que visitó fue el Techado Municipal de Coquimbo, donde vio en las personas “una luz de esperanza”.

“Pude compartir con adultos mayores que durante muchos meses estuvieron encerrados y solo salieron de sus casas para ser vacunados, como un acto republicano”, relató.

Esperanza en los confines de la región

En la comuna de Paihuano, conscientes de esa geografía única que los circunda, tomaron la decisión de recorrer las localidades y llegar hasta quienes voluntariamente decidan inocularse.

La primera persona en recibir la dosis, quizás de uno de los lugares más alejados de la región, fue Fresia Jiménez, la “Chelita”, quien esperó en Alcohuaz al equipo del Cesfam y se mostró feliz. “Le digo a las personas mayores que se pongan la vacuna y no tengan miedo, uno se siente más protegida, se protege uno y protege a su familia”, comentó.

En Río Hurtado, los equipos también hacen un positivo balance y destacan la historia de Gumercindo Araya de 95 años, quien acogió con evidente emoción al personal de salud, y es que el vecino de Pichasca no sufre ninguna enfermedad y a su edad sigue muy activo, por lo que esperaba con ansias su primera dosis.

“Esta semana me dedicaré a reposar bien, ya que hasta el día de hoy me gusta trabajar con las herramientas en el patio, siempre tratando de estar activo, aunque usted no me crea a los 95 años aún puedo usar mis manos para trabajar sin que me aqueje ningún dolor”, relató.

Su hija,  Ana Araya, comentó que hay un compromiso detrás de la vacunación, “ya desde hoy podemos encontrar nuevas fuerzas para seguir adelante. Estamos tremendamente agradecidos como familia, pues finalmente la esperanza siempre estuvo latente con nosotros hasta que finalmente llegó este día y ya tenemos a mi padre preparado y listo para que pronto llegue su segunda dosis”, destacó emocionada.

En Monte Patria, la señora Lastenia Castillo, de El Palqui Alto, se convirtió en la primera mujer vacunada y el llamado fue claro. “Que se vacunen, que confíen en quienes saben. Esto es para el bien de uno y de la comuna, así podemos vivir más tranquilos”.

Nuevos grupos, nuevos desafíos

La próxima semana será el turno de otro grupo etario, la doctora Casarín dice que es más numeroso y que ese factor implica un mayor esfuerzo. De hecho, comenta que en La Serena esperan abrir dos recintos más, en La Antena y en Las Compañías, eventualmente.

“Baja la edad y llegamos a un grupo numeroso, es por eso que vamos a ampliar un poco nuestra capacidad y veremos más forzada la red porque además de vacunación, hacemos trazabilidad y otras labores y nos quedamos sin personal”, precisó.

En cuanto a cambios en el sector rural, recordó que la dinámica es distinta y que se analizará de acuerdo al desarrollo del proceso. “Buscaremos la fórmula, aquí el gran tema es la falta de personal, hace dos semanas que estamos buscando enfermeros y solo encontramos uno”, cerró

 

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